31.07.2017 / Noticia

insulbar celebra su 40 aniversario

El 17 de octubre de 1973 aumentó el precio del barril de petróleo de tres a cinco dólares americanos. Un aumento del 70 %. ¡Prácticamente de la noche a la mañana! A lo largo del año siguiente, el crudo continuó encareciéndose hasta más de doce dólares. Esta crisis de precios puso dolorosamente de manifiesto a la gente la dependencia de los combustibles fósiles y de los países productores de petróleo.

Por aquel  los fabricantes de sistemas de metal ya habían empezado a buscar soluciones. La búsqueda de soluciones y  los primeros planteamientos para reducir la pérdida de energía y la formación de agua condensada era reticente. La crisis del precio del petróleo lo cambió. Los proveedores de sistemas reconocieron los signos del tiempo y Ensinger se convirtió en colaborador de desarrollo de Wicona.

¿Por qué se creyó que la solución de un novato, la empresa Ensinger creada en 1966, sería mejor que los planteamientos disponibles hasta la fecha? "Aquí jugó un papel nuestro procedimiento, el cual fue el motivo por el que decidí hacerme autónomo: éramos el único proveedor que podía suministrar productos de plástico reforzado con fibra de vidrio en la precisión requerida", recuerda Wilfried Ensinger. "Según DIN, las tolerancias eran de +/- 0,2 mm. Y  no eran suficientes para esta aplicación. Nosotros suministramos una tolerancia de +/- 0,02 mm –como perfil extrusionado acabado en lugar de producto rectificado–. Sobre esto se corrió la voz", dice el fundador.

Ensinger apostó por la poliamida 66 reforzada con fibra de vidrio. Cuyo coeficiente de dilatación térmica era equivalente de forma ideal al del aluminio y su resistencia térmica llegaba a 200° C. Para que el perfil aislante fuera permanentemente seguro y su asiento estable, el ingenioso ingeniero propuso adicionalmente al arrastre de fuerza (mediante la presión del martillo de aluminio en el perfil aislante) un arrastre de forma. La guía de aluminio se debía engranar fijamente con el perfil aislante –habían nacido los actualmente habituales moleteado y ensamblado–.

Junto con el instituto ift Rosenheim y el Instituto Federal para la Investigación y Comprobación de Materiales se probó detenidamente la nueva unión y los resultados se publicaron en revistas especializadas. "Esto nos dio seguridad tanto a nosotros, como a los clientes, y permitió nuestra entrada en el mercado" explica Ensinger. En 1977 empezó la producción en serie del perfil termoaislante.

Lo que empezó pequeñito, se convirtió rápidamente en una historia de éxito. El aumento de la consciencia ecológica y el incremento del número de países que impusieron reglamentos de ahorro energético cada vez más estrictos hicieron que la demanda creciera rápidamente. También aumentaron los requisitos a los perfiles aislantes: las geometrías de perfiles se volvieron más complejas, llegaron al mercado nuevos materiales, campos de aplicación y competidores. Hoy en día, la separación térmica de ventanas, puertas y fachadas de metal con ayuda de perfiles aislantes de plástico es estándar en la mayoría de países.